Si vuestro perro o vuestro gato es uno más de la familia, es normal que os imaginéis el día de la boda con él cerca. Cada vez veo más parejas que lo hacen, y cuando sale bien es de lo más emotivo del día. Eso sí, conviene prepararlo con tiempo. Os cuento lo que he aprendido viéndolo desde detrás de la cámara.
Primero, pensad en cómo es él
Antes de decidir nada, preguntaos cómo lleva vuestra mascota el ruido, la gente y los sitios nuevos. Si es tranquila y sociable, puede estar buena parte del día. Si se agobia con facilidad, quizá sea mejor que aparezca solo en un momento concreto o que participe en una sesión de fotos aparte. Lo primero es su bienestar.
Buscadle un papel a su medida
Llevar los anillos es el clásico y queda precioso, pero no es la única opción. Puede acompañaros en la entrada, salir en algunos retratos o estar en la ceremonia como invitado de honor. Si preferís algo más discreto, también puede estar presente en los detalles: el diseño de la tarta, las invitaciones o el seating.
Si lo vestís, que vaya cómodo
Una pajarita, un lazo o un collar de flores quedan muy bien en las fotos, siempre que no le molesten. Mejor poco que mucho: que pueda moverse con libertad y no pase calor, algo importante en Sevilla buena parte del año.

Nombrad a un responsable
Ese día vosotros no vais a poder estar pendientes de él. Pedidle a un familiar o a un amigo de confianza que se encargue, o contratad a un cuidador profesional. Será quien lo lleve a pasear, le dé agua y comida y se asegure de que está a gusto.
Tened un plan B
A veces, por mucho que lo preparéis, el animal no está cómodo. Dejad prevista una zona tranquila donde pueda descansar y, si hace falta, un sitio donde pueda quedarse el resto del día. Nadie os va a juzgar por ello.
Hablad con la finca y con los proveedores
Confirmad antes que el lugar de la celebración admite mascotas. Y avisad a fotógrafos, videógrafos y resto de proveedores, para que sepan cuándo va a aparecer y puedan organizarse.

Una sesión de fotos con él
Si al final preferís que no esté en la ceremonia, podéis hacerle hueco en una sesión antes o después de la boda. Vuestro perro con un cartel de «mis humanos se casan», o el gato olisqueando el ramo: son fotos que acaban enmarcadas.
Preboda
Una tarde tranquila, sin invitados… y con vuestro perro si queréis.
Detalles para los invitados
Si no puede venir, también puede estar presente de otras formas: una ilustración suya en las invitaciones, galletas con su silueta como detalle o mesas con nombres inspirados en él.
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Parte de vuestra historia
Incluir a vuestra mascota en la boda puede ser de lo más bonito del día. Con algo de planificación, mucho cariño y pensando siempre en cómo está él, será un recuerdo que os durará toda la vida.