Hace más de 20 años que trabajo como fotógrafo y videógrafo de bodas en Sevilla, y si tuviera que quedarme con una sola diferencia entre las bodas que salen redondas y las que se complican, sería esta: detrás de las primeras suele haber un wedding planner.
No lo digo por quedar bien con nadie. Lo digo porque lo veo desde dentro, cámara en mano, boda tras boda. Cuando alguien se ocupa de la organización y de supervisar a los proveedores, los novios dejan de ser jefes de obra y vuelven a ser lo que tienen que ser ese día: los protagonistas.
Menos imprevistos en vuestras manos
Pensad en la mañana de la boda. Estáis a punto de vestiros y os llega un mensaje: las flores vienen con retraso o el DJ no encuentra la finca. Parece exagerado, pero me ha tocado verlo muchas veces. Con un planner, esa llamada no os llega a vosotros: la recibe y la resuelve otra persona. Y yo, en vez de estar pendiente de si todo está en su sitio, me dedico a lo mío, que es contar el día.

Una agenda de proveedores que ya funciona
Un buen planner llega con una lista de proveedores de confianza para catering, flores, música o decoración. Os ahorra semanas de búsqueda y comparativas. Además, muchos de esos equipos ya se conocen entre sí (yo he coincidido con bastantes), y cuando hay coordinación el día avanza sin cortes ni esperas. Eso se nota, y mucho, en las fotos y en el vídeo.
Foto y vídeo
Si ya tenéis planner, coordinamos con él o ella el horario de foto y vídeo desde el principio.
Vuestras ideas, convertidas en un plan
Muchas parejas me cuentan que tienen la cabeza llena de ideas y ninguna forma de ordenarlas. El trabajo del planner es justo ese: escuchar qué queréis, traducirlo a un plan realista y ajustarlo a vuestro estilo y presupuesto. Cuando llego a una boda y veo que cada detalle tiene sentido, sé de antemano que las imágenes van a lucir.

Y el día B, a vivirlo
Entre el «sí, quiero» y la entrada al banquete con todo el mundo aplaudiendo hay decenas de momentos que merecen vuestra atención completa. Con un planner, lo único que tenéis que hacer es estar presentes; yo me encargo de que queden guardados en foto y vídeo. Sin esa figura, es habitual ver a los novios mirando el reloj o preguntando por el siguiente paso, y eso aparece en la cara. Las mejores fotos salen de parejas tranquilas.
Si estás organizando tu boda, también te puede interesar leer sobre portfolio de bodas, cómo elegir el lugar de la boda o cómo incluir a tu mascota en la boda.
¿Compensa contratar un wedding planner?
En mi experiencia, sí. Las bodas con planner son más ordenadas, más fluidas y, sobre todo, se disfrutan más. Que al final es lo que importa: un día sin estrés y con todos esos recuerdos bien guardados.
Mi consejo, si os casáis en Sevilla, es que reservéis parte del presupuesto para un buen planner. Y para que todo quede contado en imágenes, aquí estaré yo para ayudaros.
Si buscáis planner en Sevilla, una buena opción para empezar es Sevilla D Eventos, con quienes he coincidido en bodas como la de Alba y Axel.